Palabras del Embajador Sullivan sobre la Libertad de Prensa y la Crisis de Nicaragua.

Hotel Hilton Princess
Agosto 14, 2019

Muy buenas noches a todos y gracias Laura, gracias Melissa y gracias a todos ustedes por estar con nosotros esta noche.

Estamos muy contentos de darle la bienvenida a Laura, nuestra nueva Agregada de Prensa, Laura Santini, y darle la bienvenida al equipo de la embajada.

Como ella misma explicó, ha trabajado anteriormente como periodista profesional en una de nuestras instituciones más prestigiosas en Estados Unidos y como diplomática ha trabajado previamente en Ciudad de México, Suráfrica y más recientemente en Washington, D.C.

Así que somos realmente afortunados de tenerla en Nicaragua y puedo asegurarles que será un contacto excelente para todos ustedes.

Quiero agradecer a los miembros de los medios de comunicación que nos acompañan esta noche.  Creo que este es un grupo muy distinguido.

Los periodistas nicaragüenses tienen una tradición de valentía y sacrificio excepcionales en nuestro hemisferio.  Esta noche quisiera rendir un pequeño homenaje a ese legado y hablar unos minutos sobre los desafíos que enfrenta la prensa libre hoy en día.

Los periodistas siempre han sido testigos de la historia y a veces también sus víctimas.  En este país, como en otras partes del mundo, los periodistas a veces pagan el precio más alto por su testimonio.

Aquí en Nicaragua, fue el asesinato de un aguerrido periodista, Pedro Joaquín Chamorro, en 1978 lo que encendió la chispa de la rebelión más generalizada contra el dictador de ese entonces.

Un año más tarde, la grabación del asesinato de un corresponsal de prensa extranjero llevó la brutalidad de la dictadura somocista a los hogares de los televidentes de todas partes del mundo e hizo que el apoyo a la misma fuera moralmente injustificable.

Hoy día, vemos que los periodistas una vez más deben hacer frente a la intimidación, la violencia e incluso la muerte por el simple hecho de hacer su trabajo.

El 21 de abril del año pasado el periodista Ángel Gahona, reconocido por sus investigaciones sobre abusos policiales y corrupción, fue asesinado con un disparo mientras daba cobertura a las protestas en las calles de Bluefields. Y también volvió a ser un incidente viral que atrajo la atención de todo el mundo.

Tras años de acoso y críticas amenazantes contra la prensa independiente, en 2018 las autoridades nicaragüenses lanzaron un ataque frontal en su contra, que aún persiste.  El gobierno ha acosado, amenazado y golpeado a los periodistas durante su cobertura de las protestas. Ha confiscado equipos de trabajo y oficinas con el afán de cerrar los medios que no reflejan la línea del gobierno.  Según un informe publicado el 5 de agosto por el Comité de Protección a los Periodistas, la intimidación y los ataques del gobierno en 2018 causaron el exilio forzado de al menos 50 periodistas independientes.  Sabemos que el gobierno encarceló a dos respetables periodistas, Miguel Mora y Lucía Pineda, por un período de seis meses y que cerró 100% Noticias.  Afortunadamente, ahora los dos están libres y se encuentran con nosotros esta noche. Aprovecho para felicitar a ambos por el premio a la Libertad de Prensa 2019 entregado por el Comité para la Protección de los Periodistas. Les pido un aplauso.

También aprovecho para felicitar al diario La Prensa por haber obtenido el premio del primer lugar que otorga la Sociedad Interamericana de Prensa en la categoría noticias por internet por su cobertura de las protestas desde abril del año pasado. También otro aplauso por el excelente trabajo porque Eduardo está con nosotros esta noche.

Las autoridades también han hecho uso de diversos métodos para intimidar y coaccionar a los medios.  En el caso de La Prensa y El Nuevo Diario, se ha rehusado a entregarles el papel y la tinta retenidos en Aduanas, negándole a estos ejemplos vitales de la prensa libre en Nicaragua la savia misma de sus operaciones.

Aún en estas condiciones, los periodistas nicaragüenses siguen cumpliendo con su misión de informar al público, develando las verdaderas formas en que opera el poder, arrojando luces sobre actos de corrupción y promoviendo los debates saludables de los que depende una república.

Algunos periodistas, como Carlos Fernando Chamorro, Luis Galeano y otros, siguen haciendo su trabajo desde el exilio.  Otros siguen aquí en Nicaragua dedicados a su oficio, aun cuando ello implique dormir en un mismo lugar solo unas cuantas noches.

Puedo decirles, después de haber conversado con nicaragüenses de diversas esferas de la sociedad, lo agradecidos que están por la valentía de los periodistas que hacen estos sacrificios y por la información que siguen brindando.  En nombre de mi gobierno, quisiera celebrar y agradecerles nuevamente por su compromiso profesional.  La democracia no es posible sin ustedes y lo que ustedes hacen es ahora más importante que nunca.

Quiero también aprovechar la oportunidad para expresarles la profunda preocupación de mi gobierno sobre la decisión unilateral del Gobierno de Nicaragua de abandonar las negociaciones con la Alianza Cívica.  Estas conversaciones ofrecían la posibilidad de alcanzar una solución negociada para que Nicaragua pudiera retomar el sendero de la democracia, el respeto a los derechos humanos y el desarrollo económico.

Los acuerdos alcanzados dentro de estas negociaciones incluyen compromisos del gobierno de devolver los medios de comunicación ocupados a sus legítimos dueños, acabar con las restricciones a la importación de papel y otros suministros y respetar otros derechos civiles garantizados por la Constitución de Nicaragua.

La negativa del gobierno de cumplir con estos compromisos obstaculizó la posibilidad de avanzar en las negociaciones durante los meses de abril y mayo y el asesinato de Eddy Montes en la cárcel La Modelo las dificultó aún más.

Sin embargo, el llamado de la Alianza Cívica de reanudar las conversaciones el pasado mes de julio, atendiendo el pedido de la OEA, brindó una nueva oportunidad para avanzar.  Lamentablemente, la negativa del gobierno de volver a la mesa ha frustrado las esperanzas de millones de nicaragüenses y también de la comunidad internacional. La resolución aprobada por la Asamblea General de la OEA en Medellín en el mes de junio, había instado a reanudar esas conversaciones, no a abandonarlas.

Mi gobierno comparte el criterio de que las negociaciones serias que resuelvan los principales temas es el camino para acabar con el sufrimiento de Nicaragua y abrir un nuevo capítulo más prometedor en la historia de este país.  El Gobierno de Nicaragua debería regresar a la mesa de negociaciones y cumplir con lo que se comprometió hacer en el mes de marzo.  Si lo hace, confío en que los “testigos y acompañantes” estarán listos para apoyarlos y que la solución estará al alcance.  Si el gobierno mantiene su rechazo de volver a las negociaciones, esto será ciertamente un elemento importante que los países miembros de la OEA, incluyendo los Estados Unidos, tomarán en cuenta en su evaluación de los próximos pasos a tomar.

Una vez más, gracias por acompañarnos esta noche. Nuestra embajada espera continuar la colaboración con todos ustedes en apoyo a su esencial trabajo periodístico.

Gracias por acompañarnos y muy buenas noches.